Que el país haya tenido una inflación de 3.35% en 2024, subió a 4.95% en 2025, manteniéndose desde mayor a la fecha por debajo de la meta de 4.0 % ± 1.0 % desde mayo de 2023, es revelador de que aunque se ha producido un leve calentamiento de los precios, aún está bajo control. Además, el que la inflación no haya salido del rango meta durante tan largo período, reafirma la credibilidad de la política monetaria.
El aumento parece más compatible con normalización de precios relativos, particularmente el renglón alimentos. Las cifras invitan a reforzar el seguimiento de las políticas monetaria y fiscal, pero no son un motivo que conduzca a la necesidad urgente de un endurecimiento agresivo.
O sea, el Banco Central conserva margen de maniobra: puede tolerar inflación cerca del techo del rango sin perder credibilidad, mientras cuida el crecimiento y la estabilidad financiera.

