La IA a menudo se describe como una caja negra, pero no es sólo su funcionamiento interno lo que resulta misterioso. Las principales empresas de inteligencia artificial han mantenido celosamente las cifras sobre el uso de energía, lo que dificulta determinar su impacto climático. En una investigación rigurosa, el reportero senior de AI James O’Donnell y el reportero senior sobre el clima Casey Crownhart pasaron seis meses investigando cientos de páginas de informes, entrevistando a expertos y haciendo cálculos.
El equipo profundizó en el costo de energía de un solo mensaje y luego se alejó para construir una imagen más amplia que ilustra los impactos potenciales de la demanda de energía actual y futura de la IA. Su trabajo reveló cuán grande es la huella energética de la IA, de dónde proviene esa energía y quién pagará por ella. En los meses posteriores a la publicación del proyecto, las principales empresas de inteligencia artificial, incluidas Open AI, Mistral y Google, publicaron detalles sobre el uso de energía y agua de sus modelos.
Los premios 2026 se entregarán en la ciudad de Nueva York el 19 de mayo.

