Es hermoso constatar cómo Dios cuida de nosotros y, en los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, nos recuerda tres formas de su amor: defensa frente al mal, una Palabra para escuchar y compañía para el camino.
Miguel nos anima a resistir cuanto destruye la vida y la dignidad. Gabriel, que llevó el anuncio a María, nos invita a escuchar a Dios aun cuando sus planes nos sorprendan. Rafael camina junto a quien atraviesa pruebas y le ayuda a recobrar la esperanza.
Hoy pidamos por nuestras familias. Que en ellas nadie se sienta desprotegido, que haya espacio para escuchar la voz del Señor y que sepamos acompañar con ternura a quien sufre. También a través de nosotros puede hacerse presente el cuidado de Dios. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

