Hay muchos fotógrafos de moda estadounidenses, pero pocos se hicieron un nombre también en el fotoperiodismo y el retrato. Entre sus filas: Lee Miller, Eve Arnold y Annie Leibovitz. Así también Gordon Parks, Roxanne Lowit y Bruce Weber. Y, sin embargo, hay una fotógrafa que se destacó en todos estos géneros y al mismo tiempo documentó el estilo callejero, la vida nocturna y el nacimiento del hip-hop, sin mencionar el inicio de su propia línea de joyería y la creación de diseños usados por íconos activistas como Rosa Parks, Ruby Dee y Winnie Mandela.
Ese fotógrafo es coreen simpson, quien pasó de hacer una crónica del boato de las aceras de Harlem y el adorno de los chicos de los clubes del centro a documentar los santuarios internos de músicos y supermodelos. Ahora, a los 83 años, finalmente está obteniendo lo que le corresponde. Coreen Simpson: una monografía, el primer libro dedicado a su obra. El volumen, el segundo en la anunciada edición de Aperture. Serie de libros Visión y Justiciacoeditado por Sarah Lewis, Leigh Raiford, y Deborah Willis—muestra a este artista olvidado durante mucho tiempo, que fotografió para publicaciones como Moda y Esencia, y cuyo trabajo reside en la colección permanente del MoMA. Como observa Lewis, el fundador de Vision & Justice, en un ensayo para la monografía: “A lo largo de las décadas, la gran extensión de la producción artística de Simpson (su documentación de la vida negra, la cultura negra y el estilo negro, mostrada con precisión) resultó en un registro crítico para el proyecto de justicia representacional”.
Adjunto, una muestra de Simpson.

