Los expertos en robótica se preguntan si la inteligencia artificial (Iowa) necesitaría un cuerpo, para poder acercarse a la inteligencia humanay, de ser así, de qué tipo de robot se trataría, señala la divulgadora Starre Vartan en la publicación Nuevo Atlas.
Vartan destaca que se están empezando a ver «las fallas en los sistemas de IA más avanzados (y notablemente incorpóreos)», a comprobar que la forma en que estos modelos «resuelven los problemas carecen de lógica interna» y que en definitiva «no ´piensan´ realmente como los humanos«.
En ese sentido, destacan las declaraciones de Nick Frostex investigador de Google y cofundador de la plataforma de Iowa Cohere: «lo que estamos construyendo ahora son cosas que toman palabras y predicen la siguiente palabra más probable… Eso es muy diferente de lo que las personas hacemos».
Hipótesis de la cognición encarnada
Ahora los científicos se preguntan si la clave para desarrollar una Iowa similar a la inteligencia humanacapaz de adaptarse a los cambios de entorno, podría consistir en encarnarla en un cuerpo físico que le permita interactuar con el mundo real, percibir lo que le rodea y responder ante ello y que esté distribuido por todo ese organismo y no viva solamente en el cerebro.

Esta es la idea central de la cognición encarnadaperspectiva según la cual los procesos de actuar, conocer, sentir y pensar no están separados, sino un solo proceso, que no es puramente una actividad mental abstracta, sino que está íntimamente ligado a la experiencia corporal y la interacción con el entorno.
«Los cerebros siempre se han desarrollado en el contexto de un cuerpo que interactúa con el mundo para sobrevivir. No existe un éter algorítmico en el que surjan», según explica Rolf Pfeiferexperto en ciencias de la computación y director del Laboratorio de Inteligencia Artificial de la Universidad de Zúrich (Suiza), (www.embopress.org/doi/full/10.1038/embor.2012.170).
Más cerca del aprendiendo humanos
El tecnólogo Rafael Tamames (https://tamames.com; https://vividvision.vc), especialista en Iowa y en transformación digital, se muestra «en parte» de acuerdo con la hipótesis de la Iowa encarnada, asegura en una entrevista con EFE.
«La hipótesis de la cognición encarnadaque plantea que una Iowa alcanzará una inteligencia similar a la humana solo si `vive´ dentro de un cuerpo que le permita interactuar esencialmente con el mundo, en lugar de limitarse a un cerebro digital aislado, es una idea con mucho fundamento«, según Tamames.
Señala que «los seres humanos adquirimos nuestro sentido común y entendimiento básico del mundo gracias a la experiencia sensorial y motora directa desde la infancia«.
«Un niño no necesita datos ni programación específica para saber que un vaso caerá al suelo si se suelta en el aire; aprende esas reglas del mundo viviéndolo día a día», enfatiza.
Limitaciones de la Iowa incorpora
«En cambio, las IA actuales (por muy avanzados que sean en tareas específicas) carecen de ese conocimiento físico intuitivo, ya que solo aprenden de datos estáticos y no de una vivencia corporal. Por eso suelen fallar ante situaciones fuera de su entrenamiento o carecen de verdadero sentido común«, puntualiza.
A juicio de Tamames «integrar la Iowa en un cuerpo con sensores y capacidad de acción le permitiría aprender de la experiencia de forma autónoma, generando su propio conocimiento sobre causa y efecto en el mundo real, algo que la acercaría más al aprendiendo humano».

«De hecho, expertos en Iowa señalan que avanzar hacia sistemas embebidos en el mundo físico es clave para superar las limitaciones de la inteligencia artificial actual y aproximarse a la inteligencia general humana», asegura.
Ventajas de la IA puramente digital
Sin embargo, «esto no significa que cualquier forma de inteligencia requiera un cuerpo físico. Una IA puramente digital puede sobresalir en tareas logicas o de calculo sin necesidad de un cuerpo. Hoy lo vemos en modelos que juegan al ajedrez o resuelven problemas matemáticos”, argumenta.
«Esas inteligencias ´incorpóreas´ carecen de entendimiento contextual del mundo físico. Para lograr una inteligencia versátil y adaptable como la humana, con sentido comúnintuición física e incluso la capacidad de desarrollar consciencia o emociones, la interacción corporal parece fundamental”, según Tamames.
Destaca que «de hecho, el neurocientífico Antonio Damasio argumenta que sin una base biológica (un cuerpo que sienta), la Iowa no podrá alcanzar una conciencia ni emociones genuinas».
En resumen, «un cuerpo proporciona a la Iowa las fuentes de estímulos y experiencias necesarios para `actuar, sentir y pensar´ de manera más humana, algo que un software aislado difícilmente lo consigue», añade.
Robots con capacidad de aprender.
«Por ejemplo, investigadores como Ramón López de Mántaras. han demostrado en experimentos que un robot físico puede aprender nociones de causa y efecto por sí mismo (tocando un instrumento musical y escuchando el resultado) gracias a sus sensoresobteniendo conocimiento estructurado del mundo a partir de la interacción tal como haría un niño», explica.
Para Tamames «estos hallazgos refuerzan la idea de que encarnar la IA en un cuerpo le brinda un aprendiendo práctico y multimodal que la acerca a la forma en que aprendemos los humanos«.
La Iowa alojada en ´robots blandos´
Los denominados´robots blandos´ (diseñados con materiales flexibles y suaves, en vez de componentes rígidos), podrían ser «una plataforma física ideal para que la Iowa experimente el mundo de forma similar a un ser vivo», de acuerdo con este experto.
Estos robots, «construidos con materiales elásticospueden moverse de manera más orgánica y adaptativa. Esto permite que una Iowa encarnada en una de estas máquinas explora su entorno con mayor libertad y seguridadya que el robot puede deformar su cuerpo para sortear obstáculos y absorber impactos sin dañarse ni causar daños”, puntualiza.
Para fomentar una inteligencia más humana, un robot donde «encarna» la Iowa debería estar construido con componentes blandos y deformables (por ejemplo, siliconas, gomas o polímeros) en lugar de piezas metálicas rígidas, según Tamames.
Esto le daría una flexibilidad similar a la de los seres vivos, permitiéndole adaptarse mejor a entornos complejos y realizar movimientos naturales, y su estructura blanda aumentaría su seguridadpermitiéndole interactuar con personas u objetos frágiles sin dañarlas, según argumenta.
Una máquina multisensorial
«Para imitar el papel del sistema nervioso humano, el robot debería estar `sensibilizado´ en todo su cuerpo. Esto implica dotarlo de Múltiples sensores: cámaras para la visión, micrófonos para el oído y una suerte de piel artificial con sensores táctiles distribuidos por sus extremidades y superficie», añade.

«Cuentos sentidos proporcionarán a la Iowa una percepción rica de su entorno físico. Un cuerpo multisensorial le permitiría a la Iowa correlacionar lo que `ve´, `oye´ y `toca´ con sus acciones, aprendiendo de forma integrada tal como hacemos los humanos«, puntualiza.
Por ejemplo, «podría sentir la textura y peso de un objeto al agarrarlo a la vez que lo ve, construyendo nociones de formatamaño o fragilidad. Esta integración sensorial es esencial para desarrollar sentido común físico y responder adecuadamente a estímulos variados”, señala Tamames.
Capacidades motoras versátiles
El ‘cuerpo’ robótico debería proporcionar a la Iowa modos de acción diversos para interactuar con el mundo, y contar con manipuladoras de extremidades (brazos, manos prensiles o tentáculos suaves) para agarrar y manipular objetos, así como con un medio de locomoción eficiente (ruedas o patas articuladas) para desplazarse por distintos terrenos, apunta.
«Cuanta más libertad de movimiento tenga, más podrá experimentar situaciones del mundo real y aprender de ellas”, enfatiza.
Por ejemplo, «un robot humanoide bípedo podría aprender sobre equilibrio y gravedad al caminar, mientras que un brazo robótico con destreza fina podría aprender a usar herramientas», señala.
Tamames explica que «la robótica blanda ofrece la ventaja de que sus actuadores (mecanismos) pueden lograr movimientos complejos y multifuncionales inspirados en la naturaleza».
«Un robot de este tipo debería moverse y actuar de forma tan variada como lo haría un organismo vivo, pues esas acciones son las que generan la experiencia de la cual la inteligencia puede aprender», recalca.
Aprendizaje autónomo y adaptacion
Asimismo, «el robot debería estar configurado para que la IA aprender de manera autónoma a partir de sus interacciones, lo que requiere que el sistema pueda procesar al instante la información de sus sensores y ajustar su comportamiento a los resultados de sus acciones ya lo que experimenta», añade.
Por ejemplo, «si una maniobra causa una caída, la máquina debe ´aprender´ a corregir esa maniobra la próxima vez”, apunta.
«Naciones Unidas robot encarnado estafa Iowa Debería aprender continuamente de su entorno, generando conocimiento nuevo sobre la marcha. Al combinar un cuerpo adecuado con algoritmos de aprendiendolograríamos que la Iowa no solo esté en el mundo, sino que lo entienda a través de su propia experienciaacercándola cada vez más a la inteligencia humana«, concluye Tamames.

