Santo Domingo. – El béisbol infantil en República Dominicana está experimentando una profunda transformación. Lo que durante décadas fue una etapa de formación y disfrute, ahora se está convirtiendo en una carrera temprana por alcanzar una firma profesional.
Dirigentes de ligas tradicionales advierten que el sistema ha cambiado de manera acelerada en la última década. Este cambio ha sido impulsado por el aumento de la inversión de los equipos de Grandes Ligas en la captación de talento internacional, así como por la expectativa de que un bono millonario pueda transformar la economía familiar.
De la diversión al “trabajo”
John Carmona, presidente de la Liga La Javilla, sostiene que muchos niños talentosos están siendo dirigidos a programas de desarrollo a edades cada vez más tempranas. «Los mismos padres entienden que la liga es solo para mostrarlo y luego se lo llevan a un programa para que lo preparen antes de los 12 años», afirma Carmona, quien lamenta que algunos menores asuman rutinas propias de un adulto, relegando la escuela a un segundo plano.
Impacto en la educación
En academias independientes, los entrenamientos pueden extenderse desde las 8:00 de la mañana hasta el mediodía y luego de 2:00 a 7:00 de la noche, jornadas que dificultan la continuidad escolar. Esto plantea un dilema importante sobre el equilibrio entre el deporte y la educación.
Tryouts cada vez más tempranos
Cristian Pimentel, fundador de la Liga Pimentel y presidente de la Asociación de Béisbol de la Provincia Santo Domingo, explica que anteriormente los niños eran evaluados por scouts entre los 14 y 15 años. Ahora, las exhibiciones comienzan desde los 10 u 11 años, motivadas por preacuerdos verbales con organizaciones de Grandes Ligas.
La presión sobre los jóvenes jugadores
«Si no lo muestras a esa edad, el padre se lleva al niño a otra academia», advierte Pimentel. Este fenómeno ha alterado el propósito original de las ligas infantiles, que deberían ser espacios de formación integral.
Luis Mercedes, fundador de la liga que lleva su nombre en el Ensanche La Fe desde 1983, afirma que la disminución de inscritos es evidente. «Antes, una liga promedio tenía 150 niños; ahora, como mucho, llegan a 50″, asegura.
Entrenamiento privado y expectativas familiares
Añade que muchos padres optan por entrenar directamente a sus hijos o integrarlos en programas privados, con la expectativa de convertirse en sus propios representantes. Esto refleja un cambio en la percepción de la formación deportiva.
Falta de regulación y registro
Una de las principales preocupaciones es la ausencia de un registro nacional oficial de ligas infantiles. Debido a la informalidad del sector, no existe un censo consolidado. En la provincia Santo Domingo, Pimentel estima que hay unas 460 ligas registradas en su demarcación. En el Distrito Nacional se calcula que quedan alrededor de 110, aunque no existe documentación oficial. Luisito Mercedes, aspirante a dirigir la asociación distrital, ha planteado realizar un censo formal como parte de su propuesta.
Propuestas de reforma
Los dirigentes consultados coinciden en que tanto las autoridades locales como las oficinas de MLB deberían impulsar reformas estructurales. Entre las propuestas figura:
- Elevar la edad de firma de 16 a 18 años.
- Establecer mecanismos que obliguen a garantizar la continuidad educativa del menor antes de cualquier proceso de negociación.
Mientras el sueño de una firma internacional continúa siendo un potente motor social, voces del béisbol formativo insisten en que la prioridad debe ser proteger la niñez y rescatar el equilibrio entre deporte y educación. La transformación del béisbol infantil no solo afecta a los jóvenes jugadores, sino también a la estructura social y educativa de la comunidad.

