En un rincón privilegiado del Atlántico, en el mismo centro de Río San Juanhay un manantial de agua dulce que se besa con el salitre del océano, llamado Laguna Gri-Gri. Más que un monumento natural, este destino se consolida hoy como el epicentro de una oferta que combina la contemplación del ecosistema con la diversión pura en entornos vírgenes.
La experiencia comienza bajo la sombra de los imponentes árboles de la laguna, cuyas raíces aéreas tejen un laberinto natural que sirve de refugio a decenas de especies de aves y peces, lo que lo convierte en un santuario y área protegidaque además es el centro económico más importante del pueblo.
Son cientos de personas que, de manera directa e indirecta, viven de este monumento natural, desde los negocios localesvendedores, guías, capitanes de yola, restaurantes, Airbnbboletería, etc.
«La Laguna Gri-Gri es el motor que impulsa la economía de nuestro pueblo. Desde hace mucho tiempo esta localidad vive de lo que produce esta laguna”, señala Moraima Alonso, administradora del lugar.
Y agregó: “Estos manglares protegen toda la zona y sus raíces son un ecosistema en donde viven una diversidad de especies marinas propias de este monumento natural, pero también en estos árboles viven especies de pájaros que anidan y se reproducen en esta área”.

El recorrido en bote por el canal principal es una clase magistral de naturaleza viva; el silencio del entorno solo es interrumpido por el canto de las garzas, otros pájaros y el suave murmullo del agua.
La Laguna Gri-Gri es un ecosistema cuidadosamente preservado por las autoridades de Medioambienteque invita a los visitantes a una desconexión total del bullicio urbano, ofreciendo un aire puro que revitaliza los sentidos desde el primer minuto de navegación.
El trayecto no se limita a la observación de la belleza del entorno, sino que también es parte de la verdadera experiencia casi mágica, que se da cuando el bote sale a mar abierto para descubrir escenarios ocultos que parecen postales quiméricas creadas por la Iowa.

Solo partiendo en bote desde Grigri se puede llegar a algunos de estos lugares.
En esta travesía, los visitantes se sumergen en un entorno donde el ecosistema marino y la cultura local se abrazan, iniciando con una parada en la impresionante Cueva de las Golondrinas. Una formación rocosa en donde los navegantes se pueden bañar en refrescantes aguas de tonos turquesa y esmeralda.
El recorrido continúa, siempre bajo la atenta mirada de las aves que custodian el lugar, hacia la famosa. piscina naturalun banco de arena en medio del océano donde el agua apenas llega a la cintura, convirtiéndose en el punto de encuentro predilecto para familias y grupos de amigos que buscan el sol en un ambiente seguro y cristalino.

La ruta termina en la Playa de los Enamoradosuna pequeña ensenada protegida por imponentes acantilados. Un rincón que ofrece una de las experiencias de baño más íntimas y exclusivas de la región, ideal para quienes buscan privacidad y tranquilidad absoluta.
Grigri no es solo una propuesta de turismo ambientales también belleza visual, que se destaca por su desconexión total en escenarios vírgenes que solo la navegación desde el corazón de Río San Juan puede revelar.
¡Atención!
Es bueno destacar que, cuando le informamos a la administradora de nuestro interés de recorrer la Laguna Gri-Gri Para un reportaje de este diario, se nos informa que no tienen embarcaciones disponibles para sus actividades.

“En varias ocasiones hemos solicitado a las autoridades que se nos asigne un bote, ya que es necesario para el mejor control y vigilancia de todo el entorno”, dijo Moraima.
Gracias al dueño de embarcaciones Luis Hidalgo y su capitán Sebastián, el equipo de este periódico pudo realizar parte del trayecto.
Esta es la razón por la cual El Nacional hace una invitación abierta a descubrir la magia de la Laguna Gri-Gri desde una perspectiva diferente y emocionante.
¿Qué esperas?
No basta con leer este reportaje y poder ver fotos y videos. Haz tu equipaje, empaca el protector solar, busca tus lentes de sol y ven a descubrir por qué la Laguna Gri-Gri es el rincón más auténtico y emblemático de Río San Juan.

