Un cuadro de Sócrates, a punto de beber la cicuta que lo matará. Está sentado en lo que parece ser una cama, cerca del centro de la imagen, rodeado de personas envueltas en telas de colores. Algunos lo miran, mientras que otros miran hacia otro lado o se llevan la cabeza entre las manos. Lleva una tela blanca que deja al descubierto su pecho y estómago. Con la mano izquierda señala hacia el techo; con la mano derecha alcanza una taza, que sostiene una persona vestida con un paño rojo, cuya cabeza está vuelta y cuyos ojos están ocultos. Al fondo, a la izquierda, un arco se abre a una escalera, donde se encuentran algunas personas más.
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