Nueva York. — El dominicano Amed Rosario será titular este jueves en la segunda base con los New York Yankees frente a los Oakland Athletics, una posición que no ocupaba desde 2024, cuando militaba con los Dodgers.
Rosario, de 30 años y con una década de experiencia en las Grandes Ligas, se ha convertido en una grata “complicación” para el dirigente Aaron Boone, gracias a su sólido inicio de temporada. El infielder, que regresó al equipo con un contrato de un año y 2.5 millones de dólares, batea .286 (4 hits en 14 turnos) con un OPS de .981 en sus primeros cinco juegos, incluyendo una destacada actuación de dos jonrones ante Oakland el pasado martes.
Producción ofensiva abre debate
Su rendimiento ofensivo, especialmente frente a lanzadores zurdos, está obligando a los Yankees a reconsiderar su rol como jugador de banca. Este jueves enfrentará al zurdo Jeffrey Springs, contra quien buscará mantener su buen desempeño; de por vida, Rosario batea para .298 con OPS de .804 ante pitchers zurdos.
Alta competencia en el infield
Sin embargo, su camino hacia una titularidad fija no es sencillo. En la tercera base se encuentra Ryan McMahon, adquirido recientemente y considerado pieza clave a largo plazo, pese a su lento arranque ofensivo.
En el campocorto, la situación también es compleja. Aunque Anthony Volpe inició la temporada lesionado, el panameño José Caballero ha asumido la posición, respaldado por su defensa, mientras Volpe sigue siendo visto como el futuro de la franquicia.
La capacidad de Rosario para desempeñarse en múltiples posiciones lo convierte en una pieza valiosa, pero también limita sus oportunidades de consolidarse en un puesto fijo. Boone incluso lo ha probado en la primera base como parte de un posible esquema rotativo junto a Paul Goldschmidt y Ben Rice, lo que refuerza su perfil como utility.
No obstante, esta versatilidad implica que el equipo prefiera mantenerlo disponible para cubrir distintas posiciones, reduciendo su continuidad en la alineación.
El reto de la consistencia
Aun así, Rosario tiene ante sí el reto de demostrar consistencia, especialmente frente a lanzadores derechos —donde históricamente sus números bajan—, si aspira a ganarse un rol más estable en el lineup de los Yankees.

