El presidente húngaro, Tamás Sulyok, acordó dimitir y firmó una enmienda a la constitución del país que pondrá fin a su presidencia la medianoche del domingo.
El partido Tisza del primer ministro Péter Magyar había utilizado su mayoría para impulsar el cambio de ley en el parlamento para derrocar a Sulyok, ampliamente visto como un leal al ex primer ministro Viktor Orbán, que perdió el poder en abril después de 16 años.
Sulyok tenía cinco días para firmar la enmienda o correr el riesgo de una crisis constitucional prolongada y un proceso de impeachment.
Confirmó que aceptaría el cambio de ley cuando el plazo venciera el sábado por la tarde, pero en un comunicado acusó al gobierno magiar de violar el Estado de derecho.
La enmienda destituirá no sólo a Sulyok de su cargo, sino también al presidente del Tribunal Constitucional, Péter Polt.
También destituirá a los jueces del tribunal mayores de 70 años y prohibirá que los diputados que hayan cumplido tres mandatos en el parlamento puedan volver a presentarse, lo que se aplica a más de la mitad de los actuales diputados del Fidesz.
Se trata de la medida más reciente y dramática del gobierno de Tisza, que veía a Sulyok como un títere del gobierno anterior, desde que obtuvo una victoria aplastante en abril. Desde entonces ha atravesado importantes cambios constitucionales.
Orbán describió la enmienda como un acto de tiranía y convocó a protestas.
Desde las elecciones de abril, el partido de Orbán ha estado en caída libre, tambaleándose por la impactante derrota. El propio Orbán apenas ha sido visto en público y se negó a ocupar su escaño en el parlamento.

